Cada día de lluvia refuerza —sin que te des cuenta— la idea de que la EF importa poco
Y el problema no es la lluvia. Es lo que haces cuando llueve.
Porque si dejas tu programación en manos del azar, en manos del tiempo climatológico, ¿qué mensaje estás mandado a tu alumnado y a tu comunidad educativa y a ti mismo?
Pero si aprendes a gestionar e integrar (de forma real) los días de lluvia en tu programación, tu docencia cambia para siempre.
Puede que pienses que estoy exagerando.
Todos hemos improvisado.
Durante un tiempo en los días de lluvia hacía lo que muchos:
- 4 fichas random para hacer en el aula
- Un capítulo de «érase una vez el cuerpo humano,
- Ajedrez o juegos de mesa.
- Alguna unidad alternativa que dependía de si llovía o no.
Hoy lo veo claro, ¿qué valor le estaba dando a mi profesión, a mi asignatura, a mi persona?
Cuando haces eso, es lógico que:
- Tu opinión pese menos en el claustro.
- Te vean como «el de gimnasia» (entiéndase el tono peyorativo).
- Las familias no acudan a ti.
… porque total, ¿para qué?
Haciendo eso tumbas tu credibilidad y autoridad como docente.
La entierras, literalmente.
La EF es una asignatura con una idiosincracia especial y que utiliza el movimiento para educar, y que los días de lluvia limitan ciertas acciones. Eso es obvio.
Pero de eso, a sacar tu clase como «buenamente se pueda» un día de lluvia sí y otro también, hay un trecho. Un trecho que puede ser la diferencia entre ser alguien en el centro educativo con peso pedagógico a ser alguien que pasa por allí sin pena ni gloria.
Y te lo digo por experiencia.
Esta fue la escena que me partió por la mitad
Era un martes. Llovía. Ya tenía cierta experiencia dando clases. Creía que hacía lo correcto cuando ponía en marcha mi «plan de emergencia para días de lluvia»:
Unas fichas sobre el cuerpo humano y después pondríamos un capítulo de «Érase una vez el cuerpo humano».
Bueno, imagino que eso lo hemos hecho todos.
Los chavales empezaron a rellenar las fichas. Muchos con pocas ganas, con cara de resignación y quejándose por estar lloviendo y no poder salir.
Cuando iba a poner el vídeo, Pedro —un chaval descarado pero listo como el hambre— levantó la mano y me dijo:
—Profe, ¿esto entra en el examen? ¿Cuenta para la nota?
Me quedé descolocado.
—No, Pedro. No cuenta. Pero vamos a ver cosas muy interesantes sobre cómo funciona el corazón cuando hacemos ejercicio.
—Ahhh. ¿Entonces puedo hacer los ejercicios de mates que no he terminado?
—Como quieras —le dije.
La verdad es que no supe qué contestarle en ese momento.
Pero a raíz de esa respuesta pasó algo que nunca olvidaré. Otros alumno me preguntaron exactamente lo mismo que Pedro. Y claro, al haber dicho «como quieras» a uno, se lo dije a todos.
¿Resultado?
Más de la mitad de la clase se puso a hacer deberes de otras asignaturas: Matemáticas, lengua, inglés.
El verdadero problema
Puedes pensar que fui un poco pardillo ese día al dejar que hicieran los ejercicios de otras asignaturas, y probablemente, no te falte razón.
Pero vayamos al trasfondo.
¿Por qué dije que podían hacer los ejercicios de otras áreas cuando en una clase «sin lluvia» hubiese sido impensable?
Porque ni yo mismo me creía que aquello era EF. Porque los días de lluvia improvisaba. Rompía lo que estaba haciendo en el patio y lo tapaba con algo random.
Y, claro, ¿qué mensaje estás trasladando a tus alumnos cuando actúas así?
Cuando tú no te crees tu asignatura, nadie más lo hará.
Nadie te enseñó esto
Bueno.
Esto que me pasó a mi, le pasa a mucha gente. Y tiene sentido, porque es un tema que no se aborda en las carreras, ni en las oposiciones, ni en ningún lado. Solo se aborda cuando pisas patio de verdad.
Y como hay una idea extendida de que cuando llueve no se puede hacer EF, o se hace de aquella manera… pues claro, terminas creyéndote esa milonga.
La cosa.
Que aquella escena de Pedro y el resto de la clase haciendo deberes de otras asignatura me dejó un muy mal sabor de boca.
Bastante malo, la verdad.
Y me hizo pensar durante mucho tiempo.
Porque me dejó una sensación que ya parecía olvidada. Esa sensación de que otros desprecian a la EF. De que la tratan como una maría.
Y aquel episodio me puso frente al espejo: yo mismo lo estaba haciendo.
Lo que cambió todo
Así que pensé cómo hacerlo para que cuando llegara un día de lluvia no afectara a mi programación.
Que lo que yo quería que mis alumnos aprendieran a lo largo del año no estuviera supeditado a que llueva o no llueva.
Pensé y probé durante mucho tiempo.
Y al final llegué a un sistema que es el que te cuento en esta formación.
No es un sistema creativo ni inspiracional. Es un sistema de decisiones para no improvisar nunca más.
Porque el verdadero problema no es la lluvia. Es lo que haces cuando llueve.
La cosa.
Todo lo que vas a ver en esta formación responde a una sola pregunta:
¿Qué hago exactamente cuando llueve para no romper mi programación?
- Los 7 errores que cometen incluso profes con 20 años de experiencia (y que están destruyendo la credibilidad de tu asignatura sin que te des cuenta).
- Por qué tener una «mochila de emergencia» con juegos para días de lluvia es una trampa mental brutal (y te está costando más de lo que crees).
- La contradicción pedagógica que nadie te cuenta sobre las «unidades didácticas comodín» (y por qué programar algo que dejas al azar meteorológico no tiene ningún sentido).
- La pregunta simple que activa tu cerebro para encontrar soluciones coherentes.
- Por qué «entretener a los chavales» NO es el objetivo cuando llueve (y cuál es el verdadero objetivo que te devolverá la dignidad profesional).
- La diferencia brutal entre «mantener temática» y «mantener objetivos» (esto solo cambia TODO tu forma de planificar).
- El sistema de 4 niveles que te permite saber EXACTAMENTE qué hacer cada vez que llueve (desde «me pilló desprevenido» hasta «programación estratégica dual»).
- Los únicos 5-6 recursos que necesitas tener como red de seguridad (para cuando te pillan totalmente desprevenido… pero NUNCA como estrategia habitual).
- La diferencia entre hacer «algo relacionado con tu SA» y perseguir objetivos concretos (y por qué esto es muy bueno, pero aún mejorable).
- El secreto de hacer objetivos de un modo determinado para que todo sea mucho más fácil los días de lluvia (aunque te tengas que quedar en el aula). Lo veremos con ejemplos incluso de trabajo de deportes de invasión en el aula.
- El sistema de «división de grupos» que mejora la calidad del aprendizaje una barbaridad con algo muy simple.
- Qué son las Situaciones de Aprendizaje DUALES (la estrategia maestra que puedes usar para no perder nunca coherencia pedagógica, llueva o no).
- Qué significa realmente «dual» y por qué esto cambia completamente tu forma de programar (para que nunca más dependes del clima).
- Ejemplos de SAs duales tipo A y tipo B (lo de tipo A y tipo B lo entenderás cuando estés dentro).
- La estrategia maestra paso a paso: cómo usar una SA dual para que NUNCA pierdas ninguna SA programada (esto te va a volar la cabeza).
- El sistema de «combinación de niveles» para sobrevivir a temporales de 5-7 días seguidos sin quemarte tú ni quemar a los alumnos.
- Cómo gestionar 3 grupos que van a ritmos diferentes porque en cada uno llueve días distintos (sistema de módulos independientes que te salva la vida).
- Las 4 preguntas que siempre salen respondidas de forma clara: cuántas SAs duales tener, si puedes combinar niveles, cómo evaluar en días de lluvia, si informar a las familias.
- Ejemplos completos de SA Duales para que puedas utilizar y te sirvan de inspiración.
Y esto no es todo. Esta formación tiene un añadido más:
EXTRA 1: Un audio donde te enseño cómo sin gastar un céntimo tienes un montón de materiales a tu disposición, para poder trabajar casi cualquier cosa.
EXTRA 2: Un audio donde respondo las 4 preguntas que más me suelen llegar sobre este tema: ¿cómo evalúo los días de lluvía? ¿La SA DUAL se le pueden dar otros usos más allá de utilizarlas los días de lluvia? ¿Cómo puedo utilizar esto en mis oposiciones?
Y algo muy importante. 5 PDF bien detallados y organizados con ejemplos ampliados de uso de cada uno de los 4 niveles que se hablan en esta formación (incluyendo diferentes situaciones de aprendizaje duales completas) y que han funcionado especialmente bien.
Preguntas que se hace el mundo:
¿Cómo es la formación?
Incluye un ebook con apoyo escrito, cuatro audios (el inicial, el principal, el vuelta a la calma y el extra) y un vídeo. Así que puedes mirar o leer o escuchar. Lo que te guste más.
¿No es caro 60€?
No. Es barato. Pero si te parece caro con no hacerte con ella es suficiente. Cero problemas.
¿Cuándo puedo disfrutar del material?
En menos de 24 horas desde que te hagas con la formación lo tendrás en tu área privada. Y será tuyo parasiempre.
¿Si no me gusta hay garantía de devolución?
No. Hay algo mucho mejor, hay garantía de que si lo aplicas jamás tendrás que modificar tu programación ni temer a a la lluvia.
Pues no la compro porque eso me molesta.
Pues muy bien.
¿Por qué debería pensar que contigo aprenderé cómo enfocar bien los días de lluvia?
Llevo años haciendo esto. Y lo he enseñado a montones de gente a las que les ha funcionado. Es un sistema propio que he ido perfeccionando, pues soy algo obsesivo con que la EF (y al profesor de EF) lo traten con honores. Eso puede ser un poco cansado para la gente que tengo alrededor, pero da unos resultados estupendos. Llevo años enseñando y aplicando esto. Y desde el primer día me permitió gestionar y programar los días de lluvia para que no tuviera que decir «jo, mañana llueve» a pensar «mañana llueve», sin más.
¿Precio de la Formación?
60€.
Y lo último.
Cada día de lluvia que improvisas, que rompe tu día a día, refuerza una imagen de tu asignatura que luego cuesta años desmontar. Si es que la puedes desmontar.
Pasa un gran día.
Kisco Vázquez.
PD: Si los días de lluvia te parecen ‘días perdidos’ y crees que improvisar no tiene consecuencias, no te hagas con esta formación. No es ninguna estrategia, es que no te va a servir de nada.
Hazte con ella solo si te molesta —aunque sea en silencio— que un alumno pueda preguntarte si en tu clase se puede poner a hacer los deberes de otra asignatura.
Si te molesta que tu asignatura sea la primera que se sacrifica cuando llueve.
Y si te molesta, sobre todo, que a veces tú mismo refuerces eso sin darte cuenta.
Porque la lluvia no te quita autoridad.
Lo que haces cuando llueve, sí.
Y eso, cuanto antes lo arregles, antes deja de pesarte, agotarte y desgastarte.
Hay cosas que no se arreglan con el paso del tiempo.


