#485 Seis cosas pequeñas que cambian una clase de Educación Física
Una pregunta. Una sábana. Una instrucción que no funcionaba. Cuatro virtudes estoicas. Una variable. Y un garbanzo.
Seis cosas pequeñas que hacen seis profes de Educación Física en su patio.
Ninguna es una teoría bonita. Todas salen de gente que pisa patio a diario. Y en las seis pasa lo mismo: ninguno consiguió que su alumnado cambiara. Cambiaron otra cosa, y el alumnado se movió solo.
Te las cuento.
1. «Maestro, yo no sé montar en bici»
Eso le dijo un niño de sexto a un profe de un pueblo de Jaén.
Sexto. Once años.
Al profe le extrañó y pensó que sería un caso aislado. Pero en vez de quedarse con el pensamiento, hizo algo muy sencillo: fue y preguntó al resto.
De ochenta alumnos, quince no sabían montar en bicicleta.
Antes eso lo enseñaba alguien en casa. Un primo, una hermana, tu padre corriendo detrás sujetándote el sillín. Hoy pasa cada vez menos, y nosotros seguimos dando por hecho que llegan sabiendo.
Manuel Jesús López diseñó una situación de aprendizaje para eso. De los quince, trece aprendieron a montar en bici. Y el resto mejoró: habilidades, normas de seguridad, circuitos.
Pero lo mejor no es ese número. Es que por las tardes empezaron a aparecer bicis por el pueblo. Y que una madre le dijo: «has conseguido que mi niño deje la tablet y coja la bici».
La comadreja: el hallazgo no fue la unidad didáctica. El hallazgo fue preguntar. Piensa en algo que das por supuesto que tus alumnos saben hacer. Y pregúntales.
2. Una sábana blanca y un foco en el suelo
A veces nos encontramos alumnos que no se expresan porque les da vergüenza. Y entonces pensamos que hay que trabajar para que pierdan esa vergüenza: atacamos el problema de frente.
Pero quizás el problema no sea que tengan vergüenza. Quizás sea que se sienten mirados y juzgados.
Y eso cambia las cosas.
Con una sábana y un foco, el alumno deja de estar delante de veinticinco compañeros. Se pone entre el foco y la tela, y los demás ven su sombra. A él no.
Deja de sentirse mirado. Y se suelta. Y fluye.
Eso es el teatro de sombras corporales, que en el congreso cuentan Verónica Alcaraz-Muñoz e Isabel Cifo Izquierdo.
Y hay un dato de su investigación que me rompió los esquemas: en un estudio con ciento dieciocho personas, los chicos disfrutaron igual o incluso más que las chicas. Pero por motivos diferentes.
Misma actividad, misma satisfacción, distinto motivo.
La comadreja: a veces no tienes que cambiar al alumno. Tienes que cambiar las condiciones en las que le pides que participe.
3. «Id coordinados» — y por qué no funcionaba
Andoni Urkiola daba marcha nórdica y les decía a sus alumnos que fueran coordinados.
Y aquello no salía.
Durante un tiempo pudo pensar lo que hemos pensado casi todos: que no se implican, que no prestan atención, que no quieren hacerlo bien.
Hasta que se hizo una pregunta incómoda: ¿y si el problema no son ellos?
Se dio cuenta de que el chaval no tenía manera de ver si iba coordinado o no. No lo sabía. Y si no lo sabe, no puede corregirse.
No puedes pedir autorregulación a alguien que no tiene información sobre lo que está haciendo. Si no sé dónde está la oficina de correos y me encuentro una calle cortada, no sé cómo regularme: no sé hacia dónde voy.
La comadreja: antes de decirle a un alumno que corrija, asegúrate de que puede ver qué tiene que corregir. Muchas veces no hay un problema de motivación. Hay un problema de información.
4. Cuatro virtudes estoicas para empezar el curso
¿Para qué sirve una situación de aprendizaje de condición física?
Para mejorar la condición física, claro.
¿Y si además sirviera para que tu grupo se llevase mejor durante todo el curso?
Eso es lo que hace Robert Cardona con «Estoicos en el patio», construido sobre cuatro pilares: sabiduría, justicia, fortaleza y templanza.
Lo interesante no es que haya metido filosofía estoica en Educación Física, que también. Lo interesante es que una unidad que sobre el papel parece una más de condición física se convierte además en una herramienta para construir el grupo. Y por eso la hace cada año al principio de curso: porque le facilita todo el trabajo que viene después.
La comadreja: ¿cuántas cosas estamos enseñando sin darnos cuenta de que las estamos enseñando? Toma conciencia de aquello que enseñas más allá del contenido, porque a veces marca la diferencia.
5. Una tarea, una variable
Imagina que tienes cinco alumnos que lanzan muy bien y otros cinco con muchas dificultades.
¿Qué haces?
Lo normal: una tarea para los que van bien, otra para los del medio, otra para los que van peor. Tres tareas, tres explicaciones, tres problemas, tres grupos.
¿Y si haces una sola tarea y cambias una variable?
Existe una ley formulada por un científico en 1954 que sirve para trabajar los lanzamientos, y que aplica a un montón de cosas más. Javier Gálvez la cuenta en su ponencia, con ejemplos.
La comadreja: atender a la diversidad no siempre significa preparar más cosas. A veces significa diseñar mejor una sola, con distintos niveles de ejecución.
6. Un garbanzo y el salón de actos lleno
Un garbanzo. Una chapa. Unas porterías de cartón. Y un salón de actos a rebosar.
Parece el principio de un chiste y es el final de una situación de aprendizaje que lleva a cabo Javier Gómez. Con narradores, árbitros… y hasta bar.
Nos hemos acostumbrado tanto a hablar de innovación que parece que innovar es inventar algo que nadie haya hecho antes.
Quizás no.
Quizás innovar también sea coger algo que lleva cientos de años funcionando y conseguir que un adolescente vuelva a querer jugarlo.
La comadreja: lo nuevo no siempre es más innovador. A veces lo innovador es conseguir que algo antiguo vuelva a tener sentido.
De dónde salen las seis
Una bici, una sábana, una instrucción, cuatro virtudes estoicas, una variable y un garbanzo.
Seis cosas pequeñas, pero detrás de cada una hay un profe que lleva tiempo probando cosas en el patio.
Y eso es lo que me interesa del Congreso de (muy) Buenas PrácticAS e Innovación en Educación Física: no son seis teorías bonitas. Son profes que están ahí fuera probando, equivocándose, ajustando y descubriendo cosas que después podemos llevarnos a nuestras clases.
Estas seis historias son solo la punta del iceberg. Detrás de la bici está «La Gran Ruta». Detrás de la sábana, todo un planteamiento de teatro de sombras para trabajar el bienestar emocional. Detrás de la instrucción, una forma de plantear la marcha nórdica. Detrás de los estoicos, nueve sesiones. Detrás de la variable, un montón de ejemplos de tareas de lanzamiento. Y detrás del garbanzo, la situación de aprendizaje completa.
Congreso de (muy) Buenas PrácticAS e Innovación en Educación Física
Y quédate con una cosa: no hace falta que te lleves las seis. Con que una de estas comadrejas te sea de utilidad, será más que suficiente.
El congreso es el 14, 15 y 16 de septiembre, online. Hay entrada gratuita para verlo en directo, y Pase VIP si quieres quedarte las ponencias.

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