Temario de oposiciones de Educación Física: el error que comete casi todo el mundo y cómo evitar que te cueste la plaza
Si estás preparando las oposiciones de Educación Física, en algún momento te has enfrentado a esto:
Tienes delante el listado de temas: 25 si vas a Primaria, 65 si vas a Secundaria. Y tienes que construir algo que el tribunal valore bien el día del examen.
¿Por dónde empiezas? ¿Coges un temario de una academia? ¿Lo construyes tú desde cero? ¿Le preguntas a la IA? ¿Mezclas cosas de aquí y de allá?
Hay un error con el temario que veo repetirse una y otra vez. Un error que no es de formato ni de extensión. Es un error de criterio. Y es el que más caro le sale a la gente el día del examen.
Ojo, que la mayoría de la gente lo hace con buena intención, e incluso, alentado por otras personas, pero como miembro de tribunal que he estado varias veces tengo que advertirte de él. Y tú, con esta información, haces lo que consideres.
Pero antes de entrar de lleno en ese error veamos cuál es la naturaleza del temario según el Real Decreto.
El temario en las oposiciones de Educación Física según la normativa
La norma clave es el Real Decreto 276/2007, de 23 de febrero, que regula el ingreso a los cuerpos docentes. Es el reglamento que rige todo el proceso de oposiciones en España.
Qué dice exactamente sobre la prueba del temario
El artículo 18 dice que en la fase de oposición:
Se tendrá en cuenta la posesión de los conocimientos específicos de la especialidad docente a la que se opta, la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente.
Y el artículo 21, que concreta cómo es l aprueba, lo dice aún más claro porque establece que la fase de oposición constará de dos pruebas que se ajustarán a lo que se indica a continuación:
Una prueba, que tendrá por objeto la demostración de los conocimientos específicos de la especialidad docente a la que se opta, y que constará de dos partes que serán valoradas conjuntamente.
Dentro de esta prueba está la del temario que dice:
Esta parte consistirá en el desarrollo por escrito de un tema elegido por el aspirante de entre un número de temas, extraídos al azar por el tribunal, proporcional al número total de temas del temario de cada especialidad, atendiendo a los siguientes criterios:
a) En aquellas especialidades que tengan un número no superior a 25 temas, deberá elegirse entre dos temas.
b) En aquellas especialidades que tengan un número superior a 25 temas e inferior a 51, deberá elegirse entre tres temas.
c) En aquellas especialidades que tengan un número superior a 50 temas, deberá elegirse entre cuatro temas.
O sea, que es bastante claro al respecto.
La primera parte de las oposiciones para demostrar conocimientos específicos de la especialidad. Y la segunda parte (la programación, situación de aprendizaje y exposición oral) que:
…tendrá por objeto la comprobación de la aptitud pedagógica del aspirante y su dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente, y que consistirá en la presentación de una programación didáctica y en la preparación y exposición oral de una unidad didáctica.
Ahí está: negro sobre blanco.
La normativa es inequívoca:
La prueba del temario existe para demostrar que dominas el cuerpo de conocimientos específicos del área de Educación Física. No para demostrar que sabes hacer planificación didáctica. Eso se evalúa en la segunda prueba, la de aptitud pedagógica, que es donde va la programación y la situación de aprendizaje.
Son dos pruebas con dos objetos distintos por diseño normativo:
- Primera prueba (entre las que está el temario): Conocimientos específicos de la especialidad.
- Segunda prueba: aptitud pedagógica y dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente.
Cuando alguien mete en su temario apartados de «relación curricular», «propuesta didáctica» o planteamientos metodológicos elaborados como si fuera una programación, está mezclando lo que corresponde a cada prueba. Y esas cosas se notan cuando estás de tribunal. Te lo digo por experiencia.
Vista la naturaleza de esta prueba veamos qué busca el tribunal.
Lo que el tribunal busca en tu temario (y que casi nadie te está diciendo)
Visto lo que dice la normativa queda claro que un temario no es un documento donde demuestras que sabes hacer buenas propuestas didácticas. No es una programación, ni un supuesto práctico, ni una situación de aprendizaje.
Un temario es la prueba donde tienes que demostrar tu conocimiento específico del área de Educación Física.
¿Qué significa eso?
Que el tribunal, cuando lee tu temario, quiere ver que conoces las bases teóricas y científicas del área. Los grandes autores. Las corrientes pedagógicas. Los fundamentos del aprendizaje motor. La evolución histórica de la EF. La literatura especializada, tanto los clásicos que siguen vigentes como las obras actuales más relevantes.
Eso es lo que tienes que demostrar con tu temario.
En el temario no se busca creatividad, no se busca que sepas mezclar o hibridar diferentes metodologías,… no.
El cuerpo de conocimientos del área. Ese es el protagonista.
Como tribunal jamás vi una persona que tuviera un buen temario desarrollado suspenderlo. Jamás. Por «aburrido» o «soso» que pudiera parecer.
Es más, un temario tiene que ser un documento «aburrido» porque tiene que ser un documento técnico. No tiene que ser un documento «único», ni «especial». Simplemente tiene que recoger los conocimientos del área que están publicados y estar bien redactado.
Y cuando tienes eso claro, el error del que te quiero hablar se vuelve muy visible.
El error que más caro le sale a los opositores con el temario
Hay una práctica muy extendida entre opositores que preparan su temario, y que a primera vista parece razonable: coger cosas de aquí y de allá, mezclar apuntes de diferentes fuentes, añadir lo que sugiere la IA, personalizar con ideas propias y construir algo que parece original y elaborado.
El problema es que este proceso, sin un criterio técnico sólido sobre el área, produce lo que yo llamo un refrito. Un temario Frankenstein.
Un refrito es un temario que tiene aspecto de trabajo hecho, que a quien lo construye le parece bueno porque ha invertido muchas horas (y probablemente se haya «enamorado» de él), pero que cuando lo lee alguien con criterio suele hacer aguas.
- Contenidos desconectados entre sí.
- Fuentes obsoletas mezcladas con ideas actuales sin coherencia.
- Afirmaciones que suenan bien pero que no están respaldadas por la literatura especializada del área.
- Apartados que parecen de una programación o de un supuesto práctico y no de un tema.
- …
¿Por qué ocurre esto?
Porque, por lo general, el opositor que construye ese temario no suele tener todavía el criterio suficiente para distinguir lo que es bueno de lo que no. Invierte mucho tiempo y esfuerzo, cree que está haciendo algo sólido, y no se da cuenta de las grietas hasta que alguien con experiencia se lo revisa. O peor: hasta que lo lee el tribunal.
He visto esto muchas veces como miembro de tribunal. Temarios trabajadísimos, con horas encima, que sin embargo no transmitían dominio del área. Transmitía otra cosa. Pero no dominio del área. Y eso, lógicamente, penaliza mucho en esta prueba.
Las 4 cosas que tiene que tener un temario para que el tribunal valore bien
Antes de entrar en los detalles, hay cuatro cosas que determinan si un temario está bien construido o no. No son secretos, pero poca gente las aplica todas a la vez.
Empezamos.
1.- La redacción tiene que fluir.
Un tema no es una lista de puntos separados unos de otros. Es un discurso que conecta ideas, que lleva al lector de un lugar a otro de forma natural.
Cuando un tema está redactado como un guion, como puntos sueltos que no se hablan entre sí, o que se hablan de forma tosca, el tribunal lo percibe como falta de dominio aunque el contenido sea correcto.
La forma en que está escrito un tema comunica casi tanto como lo que dice.
¿Por qué?
Porque una buena redacción hace que la persona que te lea (o escuche) necesite poner menos energía en entender lo que tú estás desarrollando. Eso hace que no desconecte. Tú, con tu redacción, lo coges de la mano y lo vas llevando a lo largo del tema.
A veces, gente con menos conocimiento que otra supera esta prueba porque su redacción fue buena y fluida.
2.- La normativa no va en un apartado propio.
Uno de los errores más frecuentes es hacer un apartado de «relación curricular» al principio del tema y luego no volver a mencionar la normativa en todo el desarrollo.
Eso es exactamente al revés de como funciona.
La normativa tiene que aparecer donde el tema la necesita, de forma natural, no concentrada en un bloque para cumplir el expediente.
No se trata de cumplir, se trata de demostrar que dominas el conocimiento del área y del currículum. Por eso, mi consejo es que vayas regando el temario con la normativa. Así que cuidado con hacer un apartado y pensar que ya está todo hecho.
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Una cosa más antes de cerrar
Hay opositores que me dicen que ya tienen su temario hecho y me preguntan si les servirá.
Mi respuesta siempre es la misma: depende de lo que tengas entre manos.
No del tiempo que hayas invertido. No de lo bonito que esté maquetado. Sino de si lo que hay dentro demuestra que dominas el cuerpo técnico del área o si es un refrito bien presentado.
Esa es la diferencia que el tribunal suele ver.
Y es la diferencia que separa una nota alta de una que se queda a medias.
La buena noticia es que identificar si tu temario tiene ese problema, y saber cómo solucionarlo, no requiere empezar desde cero.
Requiere tener el criterio para verlo. No es cantidad, es claridad.
Conclusión
La normativa es clara: la prueba del temario (Parte A de la primera prueba, según el artículo 21 del RD 276/2007) tiene por objeto la demostración de los conocimientos específicos de la especialidad. No la aptitud pedagógica, que se evalúa por separado.
Un temario que intenta demostrar que eres buen planificador está respondiendo a la pregunta equivocada.
El tribunal suele buscar que demuestres que dominas el cuerpo técnico del área de Educación Física: sus fundamentos teóricos, sus corrientes, sus autores, su evolución. Eso, y no otra cosa, es lo que tienes que construir.
A esa base, le tienes que sumar:
- Buena redacción (y no me refiero a no cometer faltas de ortografía).
- Integrar la normativa a lo largo de todo el tema.
- Prestar atención a la letra y a la presentación.
- Mencionar autores clásicos (aún vigentes) y actuales.
- No inventar propuestas prácticas.
- Etc.
Bueno.
Si buscas un temario listo para estudiar que presta atención a todo lo que hemos visto aquí, echa un vistazo a esto:
- TEMARIO (singular) EF PRIMARIA.
- TEMARIO (singular) EF SECUNDARIA.
Pasa un gran día.
*Preparador Kisco Vázquez

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