#489 Programación vs temporalización en Educación Física. El combate
Lo de hoy quizá le escueza a más de uno.
A mí me escoció en su día, cuando lo descubrí.
Vamos a diferenciar dos palabras que usamos muchas veces como si fueran la misma cosa, y no lo son. No me refiero a evaluación y calificación, que eso daría para otro programa. Te hablo de algo quizá más aburrido, de lo que poco se habla, pero que marca la diferencia: temporalizar y programar.
¿Y no es lo mismo?
No. No es lo mismo.
Y te lo voy a contar con fútbol, para que nos entendamos todos.
El calendario der Beti
Er Beti sabe, porque lo he mirado en Google, contra quién juega este mes. Un partido, y cuatro días después otro, y tres días después otro. Cuatro partidos en diez días, y dos de ellos son de Champions.
Eso es temporalizar.
Saber cuándo ocurren las cosas.
Y fíjate en un detalle que lo cambia todo: el calendario se lo dan hecho. Las fechas no las elige él. Le llegan.
Lo que no le da nadie es qué hacer con esas fechas.
Ahí empieza el trabajo de verdad.
Programar es decidir para qué
Programar es otra cosa. La programación tiene que tener en cuenta la temporalización, claro, pero no es la temporalización.
Temporalizar es decidir cuándo. Programar es decidir para qué y cómo vas a llegar ahí.
Porque programar implica definir qué quieres conseguir y poner toda la artillería a trabajar para conseguirlo. Y pensar en las variables: las cargas de trabajo, los descansos, la relación con los jugadores, el estado del equipo, los partidos que vienen después.
Los preparadores der Beti tienen que preguntarse cosas como estas:
¿Llegamos al Barça con las piernas frescas si contra el Porto juegan los mismos?
¿Qué hacemos si alguien se cae?
¿Qué necesitamos trabajar antes de ese partido?
¿Qué queremos que tenga este equipo en noviembre que ahora no tiene?
Ahí ya no estás hablando de calendario. Estás hablando de tomar decisiones.
Lo que no sería nada lógico es que dijeran: «bueno, ya tenemos la temporalización, ya está todo hecho».
Sería raro, ¿verdad?
Pues en muchas programaciones es exactamente lo que hay. Y lo digo sin señalar a nadie: yo también lo he hecho.
Tú también tienes un calendario
En un centro educativo pasa algo parecido.
Tú también tienes trimestre, evaluación, festivo, efeméride, puente, semana cultural, excursiones, patio compartido, días que no hay clase y días que hay actividades.
Eso es temporalización. Y es necesaria, por supuesto que lo es: te sirve para saber cuándo ocurren las cosas.
Pero no te dice para qué.
No te dice qué quieres que sepan hacer tus alumnos en junio que ahora no saben hacer.
No te dice por qué una unidad va antes que otra.
No te dice qué haces si llueve durante tres semanas.
No te dice qué priorizas cuando pierdes cuatro sesiones por un motivo que no esperabas.
Eso lo tienes que decidir tú.
Y eso tiene mucho que ver con que tu Educación Física eduque o simplemente vaya pasando días, semanas, unidades y situaciones de aprendizaje. De esto ya hablé largo en su día en ¿Tu programación educa o solo justifica tu sueldo?
La burrocracia, o la programación que no se usa
Muchas veces ni siquiera utilizamos la programación para hacer ese trabajo. La convertimos en un papel más, un documento que hay que entregar: tablas, casillas, apartados y a correr.
La burrocracia.
Y si tú vives la programación como un papel que hay que entregar, pues haces el papel. Lo entregas, lo guardas y, si te he visto, no me acuerdo.
Imagínate a los preparadores der Beti haciendo el plan de septiembre y no volviendo a mirarlo hasta junio. Tendría poca utilidad, ¿no?
Pues una programación que no utilizas tampoco te ayuda demasiado. ¿Te ocupa tiempo? Mucho. Pero no te ayuda.
En cambio, una programación que te sirve está cerca. La miras, la tocas, la modificas. Si llueve tres semanas, cambias cosas. Si pierdes sesiones, reajustas. Si tus alumnos avanzan más rápido de lo que esperabas —o más lento—, tomas otra decisión.
Eso sí tiene sentido.
Porque tú también tienes semanas de cuatro partidos en diez días: final de trimestre, evaluaciones, alumnos que faltan, un festival que te rompe la semana, la pista ocupada porque están ensayando. Puedes ignorarlo, pero lo lógico es que no.
Programar también es mirar el calendario de frente y decidir qué vas a hacer con esas semanas antes de que lleguen. Qué dejas para después. Qué no metes. Dónde pones lo importante. Qué tienes que haber conseguido antes.
Yo también daba la programación por terminada
Ojo, que yo he sido el primero en pensar que programar era esto: esta unidad en septiembre, esta otra en octubre, esta otra en noviembre, y así hasta completar el año.
Con eso yo daba la programación por terminada.
Y con el tiempo comprendí que faltaba algo.
Así que me puse manos a la obra para entender qué era realmente programar, y sobre todo para que el tiempo que yo dedicara a aquello me sirviera a mí y a mis alumnos. Más allá del «voy a trabajar voleibol, voy a hacer estos ejercicios, después esta actividad». Más allá del qué hacer, que a todos nos preocupa, estaba el por qué y el para qué hacerlo.
Una unidad de saltos me decía lo que iba a hacer, pero no necesariamente para qué lo iba a hacer.
Y ahí cambian las cosas. Porque una programación tiene que tener un porqué y tiene que tener un para qué. Algo de esto conté también en Propuesta de programación errónea en E.F. y, mucho antes, en Cómo programar en dominios de acción motriz en EF
Si la tuya se parece un poco a la que yo tenía, no pasa nada. Nadie nos ha enseñado.
Las tres preguntas
¿Quieres saber si tu programación es realmente una programación o es un calendario con muchas cosas escritas?
Coge una unidad, la que quieras, al azar, y hazle tres preguntas.
Una. ¿Para qué estás aquí? No «qué voy a hacer». Para qué.
Dos. ¿Qué quiero que sepan hacer mis alumnos al terminar que ahora no saben hacer?
Tres. ¿Cómo me voy a enterar de que lo han conseguido?
Si puedes responder rápido y de forma concreta, sin generalidades ni ambigüedades, probablemente estás hablando de algo más que de poner fechas.
Y si te quedas en blanco, no pasa nada. Por ahí se empieza.
Porque programar no consiste en rellenar más casillas. Consiste en tomar mejores decisiones antes de entrar al patio, mientras estás en él e incluso después de haberte ido.
De esto escribo cada día en mi newsletter: un email corto y directo para ayudarte a tener más claro qué haces, por qué lo haces y cómo conseguir que tu Educación Física deje de ser «la hora de gimnasia». Formación, información e ideas que puedas llevarte al patio. Te puedes apuntar en elvalordelaeducacionfisica.com.
Er Beti ya tiene las fechas puestas.
Tú también.
Lo que hagas con ellas, eso ya es cosa tuya.
En el episodio anterior hablé de otra cosa que tampoco funciona como creemos: Deja de decirles «Tú puedes». Haz esto otro mejor

Deja una respuesta