#482. El nuevo LUJO en Educación (física) es este
Leí una frase el otro día que me dejó pensando durante horas. Y creo que va a resonar contigo si te dedicas al mundo de la docencia.
Decía así:
El nuevo lujo es estar off-line y no sentir ansiedad.
Y pensé: joder, esto explica PERFECTAMENTE lo que está pasando a muchos docentes (incluso con mucha experiencia).
Y haciendo un símil, ahora en educación física el nuevo lujo es tener criterio y no sentir ansiedad.
Quédate hasta el final porque te voy a contar cómo esta frase tiene TODO que ver con esa ansiedad que mucha gente siente cada vez que ves las clases de otros profes en redes sociales.
En este vídeo/podcast vamos a hablar de algo que poca gente habla: por qué acumular recursos no te hace mejor profe… y qué es lo que realmente marca la diferencia.
Vamos allá.
La metáfora del wifi y el nuevo lujo
Vamos a hacer un viaje en el tiempo. Aunque yo diría que es más bien viajecito porque no hace tanto, ¿eh?
Y es que hace unos años, no muchos, existían esos módems que hacían un ruido…
…esos pitidos infernales cuando te conectabas a internet.
¿Te acuerdas? O igual eres muy joven y esto te suena a hombre mayor contándote batallitas.
Bueno, eso da igual, la cosa es que en aquella época (finales de los años 90), tener wifi e internet ERA UN LUJO. Un lujo de verdad.
Pagabas por lo que consumías. Literalmente. A más tiempo conectado, más dinero dejabas. Así que te conectabas, hacías lo que tenías que hacer, y desconectabas rápido.
Repito: te desconectabas rápido.
Hoy en día eso suena ridículo, ¿verdad? Hoy el wifi está en todos lados. Es gratis en casi cualquier sitio. Lo raro es NO estar conectado.
Pero aquí está lo interesante…
El lujo HA CAMBIADO DE BANDO.
Ahora el verdadero lujo es poder estar off-line… y no sentir ansiedad. Es poder apagar el móvil sin ese miedo irracional de que te vas a perder algo importante. Es olvidarte el teléfono en casa y NO darte la vuelta como un loco a por él. Es que tu pareja se levante para ir al baño, te quedes solo en la mesa dos minutos, y NO meter automáticamente la mano en el bolsillo para mirar el móvil.
Fíjate. El lujo ya no es tener acceso. El lujo es tener CONTROL sobre ese acceso.
El paralelismo con la educación
En educación… está pasando EXACTAMENTE lo mismo.
Hace años, no muchos tampoco, tener buenos recursos, actividades chulas, materiales interesantes… era un lujo.
Era un lujo para los que vivían cerca de una buena biblioteca de la facultad de Ciencias del Deporte.
Para los que podían ir a jornadas y congresos.
Para los que tenían conexiones con otros profes innovadores.
El acceso a buenos recursos ERA el lujo.
Pero eso… ya no es así.
Hoy abres Instagram, TikTok, YouTube… y BOOM. Cientos, miles de actividades increíbles.
Juegos cooperativos preciosos. Circuitos espectaculares. Coreografías alucinantes. Deportes alternativos que ni sabías que existían.
Todo gratis. Todo accesible. Todo a un click.
Y entonces… ¿por qué mucha gente se siente PEOR que antes?
¿Cuántas veces has visto un reel de educación física y has pensado: «Joder… mis clases parecen de los años 50»?
¿Cuántas veces has guardado una actividad súper bonita y luego te has sentido mal porque tú no haces cosas así?
¿Cuántas veces has sentido esa ansiedad, esa sensación de que te estás quedando atrás, de que todo el mundo lo está haciendo mejor que tú?
No sé, te pregunto. Yo creo que a todos nos ha pasado. Y está bien reconocerlo. Porque aquí está la clave: El lujo ha cambiado de bando también en educación. Ya no es tener actividades y recursos.
Ahora el verdadero lujo es ver esas actividades tan bonitas… y NO sentir ansiedad. Es verlas y poder pensar con criterio: «Vale, bien, ¿y?» Es poder dejarlas pasar sin miedo, porque sabes lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo.
El (verdadero) problema de fondo
Vamos a ver por qué pasa esto.
Cuando ves ese reel perfecto, esa actividad preciosa, ese juego innovador…
¿Qué estás viendo realmente?
Estás viendo UNA PARTE del todo.
Una oreja del cuerpo. Un brazo. Un ojo. Y sí, puede ser precioso ese ojo. Puede ser hermoso ese brazo. Pero…
Si abres plano, si ves el cuerpo completo, puedes encontrarte con dos cosas:
Algo absolutamente MARAVILLOSO… O un Frankenstein educativo.
Y aquí está el problema.
No es la parte. No es el recurso. No es la actividad aislada.
Es el TODO. Es cómo esa pieza encaja con las demás. Es la dirección pedagógica. Es el hilo conductor. Es el PARA QUÉ de esa actividad dentro de tu programación.
Porque puedes tener las actividades más bonitas del mundo, puedes hacer los juegos más innovadores, puedes usar todos los materiales alternativos que quieras…
Pero si no hay una dirección pedagógica clara, si no hay coherencia, si cada actividad es un fuego artificial aislado sin conexión con lo anterior y lo siguiente…
¿Sabes qué tienes?
Tienes entretenimiento. Tienes animación sociocultural. Tienes recreo dirigido con nombre bonito.
Pero no tienes EDUCACIÓN.
Y no te lo digo para que te sientas mal. Todo lo contrario.
Te lo digo porque es LIBERADOR entender esto.
Porque cuando lo entiendes, cuando lo integras de verdad… Ya no necesitas todas esas actividades bonitas. Ya no sientes ansiedad cada vez que alguien hace algo espectacular.
Porque tú tienes algo mucho más valioso: tienes CRITERIO. Tienes dirección pedagógica. Tienes coherencia.
Y eso es lo que te diferencia de un monitor de tiempo libre.
La solución al problema de fondo
Entonces, ¿cuál es la solución?
La solución no es seguir acumulando actividades como cromos.
La solución no es guardarte 500 reels en Instagram pensando que algún día los vas a usar.
La solución es construir COHERENCIA PEDAGÓGICA de verdad.
Es aprender a:
- Diseñar una dirección clara en tu programación.
- Hacer que cada actividad tenga un propósito educativo real.
- Conectar las piezas de manera que cada sesión construya sobre la anterior.
- Evaluar con sentido, no por rellenar papeles.
- Tener criterio para decidir qué incluir y qué dejar fuera.
Y cuando tienes eso, cuando dominas eso…
Todo cambia.
Ves una actividad bonita y piensas: «Interesante, ¿encaja en mi programación? ¿Aporta algo a mis objetivos? No. Pues siguiente.»
Sin ansiedad. Sin FOMO. Sin pensar que te estás perdiendo algo.
Porque sabes que lo que tú estás construyendo tiene sentido, tiene dirección, tiene PROPÓSITO.
Y eso es lo que te permite estar tranquilo.
Eso es lo que te da profundidad como docente.
Eso es lo que hace que tu trabajo tenga VALOR educativo real.
Cómo se construye la coherencia pedagógica
Para evitar caer en el síndrome del objeto brillante, una herramienta poderosa es hacer una buena programación.
Y, claro, no me estoy refiriendo a hacer una programación para ser guardada y no cogerla nunca. Eso es tirar tu tiempo a la basura.
Me refiero a hacer una programación que realmente te sirva de ayuda.
Una programación que te ayude a unir piezas para que nada suene bonito pero vacío, sino coherente y con propósito educativo real.
Y es solo así que ese documento puede ayudarte a liberarte de la ansiedad cuando veas cosas «chulas» por doquier, porque te va a dar criterio pedagógico.
Una programación es el tablero donde están todas las piezas educativas.
No es «la parte» aislada.
Es el TODO.
A modo de conclusión
Y esto es lo que te quería contar hoy.
Puedes seguir acumulando actividades bonitas como cromos. Guardando reels. Descargando PDFs. Siguiendo a 200 cuentas de educación física…
Y sintiendo cada vez más ansiedad porque parece que nunca es suficiente.
O…
Puedes empezar a construir coherencia pedagógica de verdad.
Una te da ansiedad. La otra te da criterio.
Tú decides.
Tú docencia.
Lo importante es que te quedes con el mensaje de este vídeo:
El nuevo lujo no es tener más recursos.
El nuevo lujo es tener criterio para saber cuándo usarlos… y cuándo no.
Déjame en los comentarios: ¿te ha pasado eso de ver las clases de otros y sentir ansiedad? Seamos honestos. Todos estamos en el mismo barco.
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Nos vemos en el próximo.
Y recuerda: no necesitas más actividades. Necesitas más criterio.»

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