Situaciones de aprendizaje en las oposiciones de Educación Física: cómo hacerlas bien cuando casi todo el mundo las hace al revés
Antes de empezar es importante no perder nunca de vista que las situaciones de aprendizaje forman parte de un documento más amplio: la Programación Didáctica. Te lo digo porque como persona que he estado años en tribunales, es algo que se olvida con bastante frecuencia. Y al igual que una sesión solo tiene sentido dentro de una situación de aprendizaje. Una situación de aprendizaje solo tiene sentido dentro de una programación.
Imagino que esto lo sabes, pero no está mal recordar las cosas importantes.
Tampoco te voy a descubrir qué es una situación de aprendizaje porque eso viene en el currículum, te lo habrán contado en la facultad, en el máster, en la academia o en algún grupo de Telegram.
La cosa y para que nos entendamos: una situación de aprendizaje está conformada por un conjunto de sesiones.
Conjunto de sesiones que tienen una misión: conseguir un o unos objetivos concretos. Pero esos objetivos no pueden ser cualesquiera. No. Esos objetivos tienen que tener un por qué, un para qué.
Mucha gente confunde el término unidad didáctica con situación de aprendizaje. Es más, en algunas comunidades aún se llaman unidades didácticas. Y en otras se dice que una unidad didáctica contiene varias situaciones de aprendizaje.
Te cuento.
Una unidad didáctica pone el acento en la progresión didáctica, en las cuestiones más técnicas. Sin embargo, una situación de aprendizaje va un paso más allá, porque pone todo lo técnico (progresiones, metodologías, agrupamientos…) al servicio de algún problema, o situación a mejorar, dentro del contexto del grupo clase al que se imparte.
Pero bueno, quédate con esto:
Una situación de aprendizaje está conformada por varias sesiones y que su pretensión es conseguir un objetivo educativo.
Pero lo que realmente es importante, y es lo que te quiero contar en este artículo es esto: la mayoría de opositores que diseñan sus situaciones de aprendizaje las construyen en el orden equivocado. No es un error de terminología ni de formato. Es un error de proceso. Y en él cae muchos, pero que muchos opositores, tanto que de algún modo está muy normalizado. Y con esos errores son los que hay que tener más cuidado.
Vamos a verlo.
Primero lo primero: ¿qué es exactamente una situación de aprendizaje?
Con la LOMLOE, las situaciones de aprendizaje vienen a sustituir a las unidades didácticas como unidad de programación. Eso ya lo sabes.
Pero lo que no siempre queda claro es por qué cambia el nombre y qué implica ese cambio en la práctica.
No es un cambio cosmético. No se trata de coger tu unidad didáctica de siempre, llamarla situación de aprendizaje y listo. Eso no es así. Y si el tribunal detecta eso, te va a penalizar.
El cambio es de enfoque y es profundo.
La unidad didáctica se centraba en hacer una secuencia didáctica correcta para alcanzar unos objetivos. El contenido era el protagonista: trabajabas el atletismo, los juegos populares o la condición física o lo que fuera.
La situación de aprendizaje da un paso más. No basta con que el aprendizaje sea correcto desde el punto de vista didáctico. Tiene que ser útil fuera del aula. Tiene que partir de un problema real del contexto del alumno, o de sus intereses genuinos, y ofrecer desde la Educación Física una herramienta que mejore ese contexto. Ya no basta con hacer una buena progresión didáctica.
Los propios Reales Decretos (el 157/2022 de Primaria y el 217/2022 de Secundaria) lo dicen literalmente:
Las situaciones de aprendizaje deben estar bien contextualizadas, ser respetuosas con las experiencias del alumnado y ofrecer la oportunidad de conectar los aprendizajes con contextos cercanos a su vida cotidiana.
Dicho de otra forma: no diseñas una situación de aprendizaje pensando en el contenido que quieres trabajar.
La SA la diseñas pensando en qué problema o interés del alumnado puede abordarse desde la Educación Física.
Ese cambio de punto de partida lo cambia todo. Y ya vimos ese enfoque aplicado a la programación didáctica en unas oposiciones.
*A pesar de lo que dice el currículum a nivel nacional, en algunas comunidades, como Galicia, aún se llaman unidades didácticas. En otras se dice que una unidad didáctica contiene varias situaciones de aprendizaje. Adáptate a tu comunidad. En todo caso, el nombre no es tan importante como el saber cómo construirlas y ceñirte a la esencia del currículum.
El error en las situaciones de aprendizaje que comete casi todo el mundo y que nadie te está contando
Antes de entrar en cómo se construye una situación de aprendizaje, necesito hablarte del error más frecuente que he visto como tribunal en opositores.
No es un error de forma. No es usar la terminología antigua. Es un error de proceso.
Empezar a construir la situación de aprendizaje por el final.
¿Qué significa eso? Que la mayoría de opositores empieza por la metodología, por las actividades, por ese juego tan chulo que han visto, por la tarea final tan atractiva… y luego intenta encajar los objetivos, la evaluación y el contexto alrededor de todo eso.
Es como si un médico eligiera el medicamento antes de explorar al paciente. El medicamento puede ser buenísimo en sí mismo. Pero si no responde a lo que le pasa al paciente, no sirve de nada.
Una situación de aprendizaje funciona exactamente igual. Es un medicamento que debe responder a una situación inicial concreta: un problema del contexto del alumno, o un interés genuino del grupo. Sin ese diagnóstico previo, todo lo que construyas después, por bonito que sea, hace aguas.
Y son cosas silenciosas, que no gritan, pero que el tribunal suele ver y percibir. Y ya te digo que no es algo que juegue a tu favor.
Una aclaración importante antes de seguir
Hay otro error frecuente que vale la pena nombrar: confundir situación de aprendizaje con aprendizaje por proyectos.
No son lo mismo.
El aprendizaje por proyectos es una metodología concreta, con sus características propias. La situación de aprendizaje es la unidad de programación, y puede desarrollarse con muchas metodologías diferentes: aprendizaje cooperativo, educación deportiva, gamificación, aprendizaje servicio, modelo ludotécnico, enseñanza comprensiva, estilo actitudinal, autoconstrucción del material, aprendizaje por proyectos, EF emocional y neuroEF…
Que una situación de aprendizaje pueda tener un producto, tarea o reto final no la convierte automáticamente en un proyecto. La metodología que elijas depende de tus objetivos y del contexto de tu grupo. No de una convención sobre cómo deben ser las SA.
Cómo construir una situación de aprendizaje: el orden correcto
El proceso para diseñar una situación de aprendizaje es siempre el mismo, tanto en Primaria como en Secundaria.
Lo que cambia es el contexto: los intereses y la realidad de los alumnos de Primaria son distintos a los de Secundaria. Pero los pasos son idénticos.
Y el orden importa.
Mucho.
Paso 1 — El diagnóstico: empieza por la realidad del alumno
Antes de diseñar nada, tienes que saber qué le pasa a tu grupo. Qué problema existe en su contexto al que la Educación Física puede dar respuesta. O qué interés genuino tiene ese grupo que puedes convertir en punto de partida.
Esto que parece sencillo no lo es tanto, porque por regla general NO estamos entrenados para hacerlo. Estamos acostumbrados a pensar en contenidos.
Cambiar ese punto de partida requiere ponerse otras gafas: mirar el contexto del alumno antes de mirar el temario.
¿Cómo se hace? Observando y preguntando. Al alumnado, a su entorno, a lo que ocurre fuera del patio.
Si construyes desde aquí, todo lo que venga después tendrá sentido. Si no, estarás construyendo sobre arena.
Paso 2 — Los objetivos: claros, precisos y conectados
Una vez tienes identificado el problema o el interés de partida, establece qué quieres que los alumnos aprendan o consigan. El propio currículo, en el Anexo III de situaciones de aprendizaje de ambos Reales Decretos, tanto Primaria como Secundaria, habla literalmente de objetivos claros y precisos.
Estos objetivos tienen que estar conectados con el currículo (criterios de evaluación) y tienen que estar alineados con los objetivos de tu programación didáctica.
Esto último es fundamental y es donde aparece otro error muy frecuente en opositores: diseñar la situación de aprendizaje desconectada de la programación.
La SA no es un documento aparte. Es la concreción de todo lo que has «prometido» en la programación. Si en tu programación dices que vas a trabajar la autonomía del alumnado y tus SA no lo reflejan, todo el mundo ve que eso es incoherente. Y, por tanto, te va a penalizar.
Seguimos.
Paso 3 — La evaluación: antes de las actividades, no después
Aquí viene algo que puede parecer contraintuitivo pero que marca una diferencia enorme: define cómo vas a evaluar los objetivos antes de diseñar las sesiones.
¿Por qué? Porque si no sabes cómo vas a recoger evidencias de que el alumno está aprendiendo, no puedes hacer ajustes durante el proceso. Y sin esos ajustes, la evaluación deja de ser formativa y se convierte en un mero trámite al final.
Los instrumentos de evaluación (rúbricas, listas de control, dianas, portafolios…) tienen que estar diseñados para recoger información exactamente de los objetivos que te has marcado. No los objetivos genéricos del currículo: los tuyos, los que has definido en el paso anterior.
Paso 4 — La tarea, reto o producto final
Una vez sabes lo que quieres conseguir y cómo lo vas a evaluar, puedes pensar en cómo se va a producir la transferencia de lo aprendido a un contexto real.
Aquí es donde entra la tarea, el reto o el producto final: ese momento en que el alumno tiene que aplicar lo que ha aprendido fuera del contexto estrictamente escolar.
O sea, sería integrar los objetivos que buscabas en un producto mayor que haga que el alumnado movilice otros aprendizajes u otras competencias ya adquiridas.
Por ejemplo, si tu objetivo es «ocupar los espacios libres», un torneo en el que tenga que poner en práctica ese aprendizaje sería un buen producto final.
Paso 5 — La metodología y el resto de elementos
Solo ahora, con los objetivos claros, la evaluación definida y la transferencia al contexto real pensada, tiene sentido preguntarse: ¿cómo voy a organizar todo para que TODOS mis alumnos puedan conseguir los objetivos que me he planteado?
Y aquí entra en juego la organización, los recursos, si vas a trabajar en grupo o de forma individual, las medidas que vas a establecer de atención a la diversidad y medidas DUA para que todos tus alumnos lleguen a los objetivos, el tipo de feedback que vas a dar, la metodología a seguir, etc.
Tienes un abanico amplio: aprendizaje cooperativo, educación deportiva, gamificación, aprendizaje servicio, modelo ludotécnico, enseñanza comprensiva, estilo actitudinal, autoconstrucción del material, aprendizaje por proyectos, EF emocional y neuroEF… Cada una tiene sus puntos fuertes.
Lo importante no es elegir la metodología de moda. Es elegir la que mejor responde a los objetivos que has definido y al contexto que has diagnosticado. Y ser capaz de justificarlo.
Lo mismo aplica a los recursos, la atención a la diversidad, los agrupamientos y la secuencia de sesiones. Todos esos elementos están al servicio de los objetivos. No al revés.
Paso 6— evaluación del proceso
Y por último, teniendo todo definido, tendrás que plantearte cómo vas a evaluar el proceso de enseñanza aprendizaje. Es ahora cuando tiene sentido.
Esta es la evaluación que te ayudará para hacer mejores situaciones de aprendizajes en el futuro. Es la que te dará información sobre si los objetivos propuestas eran fáciles o complejos, si la metodología utilizada ha funcionado como esperabas, si el trabajo hubiera sido mejor plantearlo a nivel individual… en fin, todo lo que te ayude a mejorar para un futuro.
Ejemplos de situaciones de aprendizaje para Primaria y Secundaria.
Ejemplos de situaciones de aprendizaje hay muchos. Las hay de todos los colores y sabores. Son inabarcables.
Por eso es importante tener claro tu contexto para poder seleccionar aquellas que más te ayuden a conseguir tus objetivos.
Tienes situaciones de aprendizaje de:
- Orientación
- Teatro de sombras
- Educación postural
- Juegos de pilla-pilla
- Percusión corporal
- Correr a ritmo
- Esgrima
- Educación vial
- Break dance
- Jugger
- Stacking
- Yoga
- Juegos con material imaginario
- Pickleball
- Deportes alternativos
- Comunicación No Violenta
- Strava
- Danzas del mundo
- Pump track
- Grandes juegos de colaboración-oposición
- Soporte vital básico
- Educación vial
- Aprender a caer de forma segura
- Boxeo…
Como ves, de todo tipo.
Mi recomendación como miembro de tribunal que he sido varios años: no vayas a querer impresionar al tribunal con el contenido. Intenta buscar la coherencia interna y pedagógica.
Lo que el tribunal busca cuando lee tus situaciones de aprendizaje
Después de ver el proceso de creación, es interesante resaltar que lo que suele valorar el tribunal es la coherencia interna de la situación de aprendizaje.
Es decir:
- Que la SA parta de un contexto real y concreto, no de un contenido elegido arbitrariamente.
- Que los objetivos sean claros (y precisos, nada de ambigüedades) y estén conectados con el currículo.
- Que la evaluación esté diseñada para medir esos objetivos y no para cumplir el expediente.
- Que la metodología esté justificada con criterio.
Y sobre todo, que todo lo que aparece en la SA sea coherente con lo que has dicho en tu programación didáctica.
Una SA bien construida en un documento aparte, pero desconectada del resto de la programación, puntúa menos que una SA más modesta pero perfectamente integrada en el conjunto.
La coherencia interna no es un detalle. Es lo que separa una programación que puntúa alto de una que se queda a medias.
Conclusión: construye desde el diagnóstico, no desde la actividad
Hay situaciones de aprendizaje que brillan mucho:
- Fichas coloridas, tareas espectaculares,
- Metodologías de moda bien nombradas.
- Tareas muy llamativas.
- Medidas DUA por doquier.
Y luego el tribunal las lee y ve que todo eso flota sobre objetivos vagos, una evaluación que no mide nada concreto y ninguna conexión real con el contexto del alumno.
Y hay situaciones de aprendizaje que no brillan tanto a primera vista. Sin artificios. Pero con un diagnóstico claro, unos objetivos precisos, una evaluación que tiene sentido y una metodología elegida con criterio. Esas son las que puntúan.
El orden importa. Empieza por la realidad del alumno. Define lo que quieres conseguir. Establece cómo lo vas a evaluar. Y solo entonces diseña las sesiones y elige la metodología.
Si lo haces así, no solo tendrás una situación de aprendizaje bien construida. Tendrás la claridad suficiente para defenderla delante de cualquier tribunal sin que ninguna pregunta te pille descolocado.
Eso es lo que marca la diferencia.
La educación no es una carrera de innovación, es una carrera para resolver problemas o mejorar la situación de partida de tu grupo de alumnos.
Da igual que lo hagas con el aprendizaje cooperativo o con la gamificación, eso no es importante, lo importante es que ayude a tu grupo de alumnos a crecer hacia una mejor versión de ellos mismos.
Por cierto: si todavía no te has descargado el módulo con los 7 errores más frecuentes en la programación didáctica de EF, este es el momento. Ahora que tienes claro cómo funciona una situación de aprendizaje, vas a reconocer varios de esos errores también aquí. Y vas a poder corregirlos antes de que sea tarde.
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